7 razones por las que debes llevar a tu gato al veterinario con regularidad

El Día Nacional Traiga a su Gato al Veterinario es el 22 de agosto, así que hablemos sobre la importancia de la atención preventiva y de rutina. Tu gato cuenta contigo para mantenerlo sano y necesita que superes tu malestar (y el de él) para asegurarse de que reciba esas visitas veterinarias tan importantes. Estas son algunas de las razones por las que soporto el llanto en el coche y los pequeños maullidos y chillidos desgarradores que hacen mis gatos cuando llegan a la oficina del veterinario.

1. Evita la ansiedad sobre si su gato está bien

No sé ustedes, pero puedo ser una especie de verruga de preocupación cuando se trata de la salud de mis gatitos. He mejorado con los años, por lo que no veo cada estornudo como una señal de un problema potencialmente fatal. Sin embargo, debido a que uno de mis gatos es diabético y ha estado en remisión durante varios años, agradezco mis visitas anuales con ella porque el chequeo y el análisis de sangre confirman que todavía está bien.

2. Los gatos envejecen mucho más rápido que las personas

Una vez que un gato llega a la edad adulta, una visita anual al veterinario es como un ser humano que va al médico cada cuatro años. Esa es una de las razones por las que los veterinarios recomiendan visitas semestrales para los gatos mayores (los mayores de 10 años). Las cosas pueden desarrollarse muy rápidamente a medida que los gatos envejecen. Por ejemplo, mi gato de 15 años, Thomas, tuvo una visita al veterinario en febrero, y en esa visita su análisis de sangre estuvo bien. Pero recientemente noté que estaba bebiendo mucha agua, así que lo llevé a su examen semestral un poco antes para que pudiéramos averiguar qué estaba pasando. Su análisis de sangre reveló que su creatinina (un valor que determina la función renal) había aumentado casi un punto completo. ¡En seis meses había pasado de estar perfectamente sano a tener una enfermedad renal en etapa 3!

3. Su veterinario tiene registros para consultar de las visitas anteriores de su gato

Cuando su veterinario tiene un historial del peso, los signos vitales y los análisis de sangre de su gato, puede ver si sus valores de laboratorio u otros signos vitales importantes están cambiando. Esto no solo puede ayudar con la detección temprana de problemas, sino que también puede ayudarlo a prevenir problemas. Si su veterinario ve que su gato está aumentando de peso constantemente, por ejemplo, puede ayudarlo a elaborar un plan de alimentación para su gato para evitar que se vuelva obeso y tal vez desarrolle diabetes como resultado.

4. Las visitas al veterinario pueden ayudarlo a detectar problemas temprano

Los gatos son notoriamente estoicos y son expertos en ocultar signos de dolor o enfermedad. Sin embargo, cuando su veterinario realiza un examen, puede determinar si su gato tiene dolor o está luchando con una enfermedad que no se ha vuelto tan grave como para no poder esconderse.

5. Desarrollas una relación con tu veterinario

Cuando ves a un veterinario con regularidad, ella te recuerda a ti y a tus gatos. Si algo sale mal, usted y su veterinario van un paso por delante porque han desarrollado una relación de confianza que puede ayudarlos a superar tiempos difíciles.



6. Tu veterinario confía en ti

Si lleva a su gato regularmente para exámenes físicos y vacunas adecuadas para su estilo de vida, su veterinario lo verá como un tutor responsable de mascotas, lo que los preparará para el éxito a medida que su gato envejece.

7. La prevención cuesta menos que el tratamiento

Una vez que llegue al punto en el que tenga que tratar una enfermedad grave en su gato, estará considerando gastar cientos o miles de dólares. Compare eso con el precio de las visitas anuales o semestrales al veterinario, y descubrirá que saldrá bastante adelante financieramente si se hace esos chequeos regulares.

No se puede exagerar la importancia de que su gato se acostumbre a ir al veterinario. Su salud depende de ti. ¿Entonces, Qué esperas? Llame a su veterinario y programe una cita para el chequeo de su gato.