Cómo tratar las úlceras corneales

Además de ser una belleza, el ojo felino es un órgano delicado e importante. Los gatos son depredadores y su vista ha evolucionado para ayudarlos a cazar. Como criaturas nocturnas, los gatos son más sensibles a la luz. Si bien no pueden ver en la oscuridad total, los gatos requieren solo una sexta parte de la cantidad de luz que una persona para ver. Sus pupilas pueden dilatarse tres veces más que las de un ser humano y la córnea es más grande, lo que permite que entre más luz.

En ocasiones, los gatos desarrollan un problema en uno o ambos ojos, especialmente en las córneas. Cualquiera que haya experimentado alguna vez tener una pestaña atrapada debajo de una lente de contacto o un grano de arena en el ojo descubre rápidamente que la córnea está repleta de receptores del dolor. Una úlcera corneal, un rasguño o raspadura que afecta la córnea, es un trastorno incómodo y potencialmente mortal en los gatos.

¿Qué es la córnea?

La córnea es la membrana transparente que recubre la superficie del globo ocular y actúa esencialmente como un parabrisas. Está compuesto por varias capas. La superficie exterior se llama epitelio. Justo debajo del epitelio está el estroma. La capa más interna se llama membrana de Descemet (pronunciado 'dessa-mets').

Los gatos han desarrollado mecanismos bien refinados para prevenir daños en sus córneas. Tienen vibrissae (esos grandes 'bigotes' por encima de los párpados), que son buenos para detectar objetos que se acercan a sus ojos, lo que les permite realizar acciones evasivas. Los gatos también tienen una respuesta de parpadeo bien desarrollada. Además, tienen un músculo adherido a la parte posterior del globo ocular (el músculo retractor bulbi) que puede tirar del globo ocular hacia la cavidad. Esto permite que una membrana (la membrana nictitante o 'tercer párpado') se eleve, protegiendo la córnea.

A pesar de estos sofisticados mecanismos, los gatos ocasionalmente sufren traumatismos en la córnea y se produce una erosión o abrasión en la superficie corneal. Como se señaló anteriormente, a esta herida abierta dentro de la córnea la llamamos úlcera corneal. La mayoría de las úlceras afectan el epitelio superficial. Algunas úlceras se adentran un poco más en el estroma. Si se adentra más en el estroma hasta la membrana de Descemet, la úlcera se denomina descemetocele (se pronuncia 'dessa-meta-sello'), una situación peligrosa con poco margen de maniobra. Si la úlcera es más profunda, a través de la membrana de Descemet, el globo ocular se romperá y se perderá la visión.

La causa más frecuente de úlceras corneales en gatos es la infección por el virus del herpes felino. El trauma es otra causa común, como un rasguño de otro gato, frotarse el ojo con la alfombra o una interacción inesperada con una planta o rama de árbol. Los cuerpos extraños y los productos químicos también pueden desgastar la córnea, pero estos son escenarios menos probables. Los trastornos de los párpados son otra posible causa de traumatismo corneal. El entropión es una afección en la que el párpado se enrolla hacia adentro, lo que hace que el cabello cerca del borde del párpado entre en contacto con la córnea. Con el tiempo, esto puede provocar una úlcera. He reparado quirúrgicamente muchos casos de entropión. Cualquier raza de gato puede adquirir una úlcera corneal, pero las razas con ojos saltones, como los persas, tienen un mayor riesgo.



Diagnóstico

Debido a que las úlceras corneales son dolorosas, la mayoría de los gatos afectados mostrarán signos de malestar, como lagrimeo, frotarse el ojo y mantener el ojo parcial o completamente cerrado. Para demostrar que una úlcera es la causa del malestar, se suele realizar una tinción con fluoresceína. Para realizar esta prueba, se aplica a la córnea una gota de un líquido de color naranja fluorescente. Si la córnea está intacta, el tinte se lava suavemente sobre la superficie corneal. Sin embargo, si hay erosión o úlcera, el tinte se adherirá al área ulcerada y se puede detectar fácilmente con una luz negra.

Tratamiento

Independientemente de la causa, las úlceras corneales deben tratarse con prontitud. La córnea felina tiene solo 0,5 milímetros de grosor. Retrasar la terapia puede provocar la ruptura del globo ocular y la pérdida de la visión.

El tratamiento varía, según la profundidad y la gravedad de la úlcera. Se aplican gotas o ungüentos antibióticos en la córnea varias veces al día para evitar que se produzca una infección.

Cómo administrar medicamentos para los ojos

El tratamiento de las úlceras corneales implica la administración de gotas o ungüentos. Las gotas suelen ser más fáciles de administrar. Los ungüentos tienen la ventaja de proporcionar lubricación y permitir un mayor tiempo de contacto con el medicamento y son especialmente útiles si se administran antes de acostarse. La aplicación de ungüento implica usar el pulgar o el índice para rodar suavemente el párpado inferior hacia abajo. Luego, se aprieta el ungüento en el espacio expuesto (llamado 'saco conjuntival'), y el ojo se abre y se cierra con la mano varias veces para distribuir uniformemente el ungüento sobre el ojo. Acercarse al ojo desde la esquina exterior puede evitar que el gato vea la punta del tubo, lo que facilita un poco la administración. Las gotas para los ojos se instilan con la nariz del gato ligeramente inclinada hacia arriba. Para evitar la contaminación, la punta del gotero o del tubo de pomada no debe tocarse con los dedos ni con ninguna otra superficie, y no debe entrar en contacto directo con los ojos.

La irritación de la córnea a menudo conduce a un espasmo de un músculo dentro del ojo llamado músculo ciliar. Cuando este músculo sufre espasmos, le causa dolor al gato. Las gotas o ungüentos de atropina aplicados en el ojo afectado causan parálisis del músculo ciliar, lo que reduce el dolor y la incomodidad. La atropina hará que la pupila se dilate ampliamente, haciendo que el ojo afectado sea muy sensible a la luz y provocando entrecerrar los ojos, especialmente con luz brillante. Los gatos que se frotan mucho los ojos pueden necesitar usar un collar isabelino para evitar un trauma mayor. Si el virus del herpes es la causa sospechada, se justifica el uso de medicamentos antivirales. Las úlceras causadas por el virus del herpes suelen tardar más en curarse que las úlceras superficiales causadas por un traumatismo.
Las úlceras superficiales suelen curarse en tres a cinco días. Después de unos días de tratamiento de la úlcera, se vuelve a realizar la prueba de tinción con fluoresceína. Si la córnea no se mancha, se considera curada.

Las úlceras profundas que tienen riesgo de perforarse requieren una terapia más agresiva, como la aplicación de una lente de contacto blanda especial en la córnea afectada o algún tipo de técnica quirúrgica diseñada para cubrir la úlcera. Un procedimiento quirúrgico común es un injerto conjuntival. En este procedimiento, se sutura un pequeño trozo de tejido adyacente a la córnea sobre la úlcera. Esto permite que los vasos sanguíneos lleven nutrientes, anticuerpos y células que combaten infecciones a la córnea dañada, además de brindar soporte mecánico, de manera similar a como un injerto de piel promueve la curación de una quemadura grave. Los casos complicados como este requieren la derivación a un oftalmólogo veterinario certificado por la junta.

Una úlcera corneal es una afección potencialmente mortal. Se requiere un diagnóstico rápido y un tratamiento agresivo para preservar la visión y mantener a los gatos cómodos.

Fotografía superior: SbytovaMN | imágenes falsas

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